Aquí el porque me gustaría ser un Ángel de la Muerte…
Azrael es el Arcángel de la
Muerte. A él se le atribuye el rol de separar el alma del cuerpo al momento de
la muerte, así como también la capacidad de ayudarnos a superar nuestro temor a
la muerte en virtud de una mayor comprensión de la misma. Según cuenta una
historia, este noble arcángel se autoexilió del Cielo para cumplir su misión.
Azrael es en esencia el ángel que
separa el alma del cuerpo al momento de la muerte, guiándola después hacia la
oscuridad eterna o la luz del Creador, según pesen más los méritos o deméritos
del alma en cuestión.
Una interpretación realista ha sugerido que Azrael es un arcángel
rodeado por una luz blanquecina, no ya del blanco resplandeciente de la túnica
de Gabriel, sino de un blanco mortecino y representativo de la naturaleza de la
muerte.
SU MISIÓN
Tiene el título del Ángel de la
Transición porque ayuda al ser humano en el difícil tránsito de la muerte. Este
papel puede ser abordado desde distintas ópticas, pasando por la clásica visión
en que separa el alma del cuerpo y
acompaña al alma a su destino, hasta aquella perspectiva algo heterodoxa de la
reencarnación entendida de una forma más perteneciente al esoterismo que a la
religión, en la cual es el guía espiritual del alma en el momento de pasar de
una vida a la otra, tanto en el caso en que esa alma tiene que pasar (antes de
encarnar) por diversos planos sutiles o lugares de estancia, como en el caso
(enmarcado en otras teorías) en que esa alma tiene que asumir un cielo o
infierno temporal y transitorio entre una y otra existencia.
Es en esa función se encarga de
dar paz al alma de quien va a morir, no solo en el momento de la muerte y en
los instantes previos, sino en la difícil crisis que constituye el preámbulo de
angustia y agonía propio de aquellos casos en que el individuo sabe que la muerte
está próxima, no requiere que su ayuda sea solicitada para ayudar. Él
simplemente está allí, incluso para muchos de los que no creen en su
existencia.
Mas él no se limita a ayudar al
sujeto que va a morir: también ayuda a quienes sufren la agonía y la muerte de
quien pasará al otro mundo. Es así que él derrama su “energía sanadora y luz
divina”, otorgando consuelo, serenidad, aceptación y, sobre todo, una
comprensión sabia y profunda de la muerte.
Lo visto remite a la función de
Azrael en torno a la muerte y su preámbulo, pero él, sobre todo para quienes
piden su ayuda directamente o simplemente solicitan a Dios o a los seres de luz
ayudas vinculadas a su función, puede ofrecer sus servicios. Tal es el caso de
las personas que atraviesan crisis existenciales vinculadas a la comprensión de
la muerte. Individuos que se preguntan cuál es la naturaleza de la muerte, que
guardan un profundo miedo hacia ésta, o que se dejan hundir en la depresión
pensando en que todo acabará con la muerte, en que sobrevivirán pero perderán
su esencia, en que sus almas tendrán un destino desconocido pero ciertamente
angustiante, o en que no tienen salvación y estarán condenados al suplicio
eterno una vez dejado este mundo. En esos y otros casos Azrael puede inspirar
en el sujeto en crisis la idea o las ideas pertinentes para una comprensión
adecuada de la muerte, como también puede insuflar una profunda confianza en
que el Creador no abandona a sus hijos en las crueles y mecánicas redes de la
causalidad aparente, o bien un intenso sentimiento de esperanza de salvación
que permita, en quienes están estancados en la culpa, salir del remordimiento e
iniciar el camino de la reformación.
Lo anterior muestra que el papel
de Arcángel de la Transición es algo más amplio de lo que podría parecer, y esa
amplitud abarca todavía otros aspectos. Así, toda crisis existencial puede, en
tanto concebida como transición, ser potencial espacio para la ayuda de Azrael,
pudiendo este arcángel colaborar en la liberación del dolor, de la ira
acumulada, del sentimiento de soledad y de confusión, etc.
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